ALEJANDRÍA Y EL DELTA DEL
NILO
ALEJANDRÍA
Alejandría, ciudad mítica, es hoy en día una población
moderna y la segunda ciudad más grande de Egipto. Alejandría
constituye, además, uno de los sitios más buscado por los
actuales egipcios, gracias a sus bellas playas.
Fue fundada por Alejandro Magno en el 332 a.C. como asentamiento griego
y los ptolomeos la convirtieron en capital. Alejandría es célebre
por ser el lugar donde la divina Cleopatra se quito la vida, por haber
sido un activo centro social de animadas fiestas y, sobre todo, por el
desarrollo cultural y científico que se desplegó en torno
al Museidon, una institución en la que eruditos de todo el mundo
estudiaban distintas materias. Este centro contaba con una completísima
biblioteca (que desapareció en un incendio que acabo con todo el
recinto), con salas de conferencias, parques y un zoológico. En
la actualidad no se conoce el lugar exacto donde estuvo ubicado este centro
de sabiduría.
La mejor forma para descubrir Alejandría es hacerlo caminando.
El puerto ha sido el centro de la ciudad durante toda su historia y desde
él se puede acceder a la Isla de Faros en la que estaba situado
un faro de más de 120 m. considerado como una de las Siete Maravillas
del Mundo. Cuenta la leyenda que en este faro había más
de 300 habitaciones para los trabajadores y en la parte más alta
estaba situada la maquinaria que lo hacía funcionar, se cree que
era una especie de lente inventada por los matemáticos alejandrinos,
pero en realidad no se sabe cómo funcionaba. Su desaparición
en el siglo VIII convirtió al faro y a todo lo que le rodea en
un auténtico misterio. Aunque fue reconstruido nunca recuperó
su esplendor y en el siglo XIV un terremoto lo destruyó totalmente.
El sultán Qaitbay aprovechó los restos para construir en
el mismo lugar una fortaleza en 1480, Fort Qait-Bay. Se pueden contemplar
en la actualidad algunas columnas de granito y mármol y el Museo
Hidrobiológico que acoge un Acuario de agua marina con peces del
Mediterráneo y el Mar Rojo en 50 peceras. La Isla de Faros está
unida a la ciudad por un dique de gran anchura por el que circulan varias
líneas de tranvías.
Siguiendo en dirección oeste, dentro de la isla, se puede contemplar
desde el exterior (ya que está prohibida su visita), el Palacio
de Ras at Tin, antigua residencia de los reyes egipcios utilizado hoy
en día para recepciones oficiales. Muy cerca están las Tumbas
de Anfushi de procedencia ptolemaica excavadas en la roca en el siglo
II a.C. En estas tumbas se mezclan los estilos griego y egipcio. Las paredes
de estuco están pintadas imitando bloques de mármol y azulejos
y realmente lo parecen.
Desde allí se puede ir hacia la plaza, donde se encuentra la Mezquita
de Abu-el-Abas, de 1943, que se construyó sobre la tumba del jeque
Abu-el-Abas fallecido en el siglo XIII, obra maestra de la arquitectura
islámica. También en esta plaza se levanta la Mezquita de
Sidi Dawud, más pequeña. Otro edificio situado en el casco
antiguo es la Mezquita Terbana con una fachada de ladrillos rojos y negros
recubierta con pintura amarillo pálido y antiguas columnas corintias.
El barrio sur de Alejandría, Rhakotis, era el centro de la antigua
villa. En la actualidad solo se conserva de aquella época la Columna
de Pompeyo, con 27 m. de altura, construida en granito rosa en el 300
a.C. en honor de Diocleciano. Esta columna estaba situada en el Serapeum,
antiguo santuario localizado en una colina consagrado al dios Serapis.
Al sur de la Columna se encuentran las Catacumbas de Kom el Shokafa.
Este complejo funerario construido por los romanos en el II a.C. está
excavado en la roca y tiene tres niveles en los que se mezclan los estilos
egipcios, griegos y romanos. A la entrada se ubican cuatro sarcófagos
de granito púrpura de gran belleza, después de admirarlos
se desciende al primer nivel iluminado por una abertura central que era
por donde, a través de cuerdas, descendían los cuerpos.
En este nivel se encuentra la sala donde los familiares despedían
al difunto con un banquete. El segundo nivel acoge una impresionante tumba
con hermosas decoraciones y varios sarcófagos sellados. El tercer
nivel es inaccesible ya que se encuentra inundado.
Caminando por Shari Hurriya se llega a la Mezquita Nebi Danyal donde
se supone que reposan los restos de Alejandro Magno en una agujero situado
en la cripta y que nunca ha sido explorado con detenimiento. Muy cerca
se localizan las Excavaciones de Kom ad Dik donde se encuentran los restos
del único anfiteatro romano de Egipto, así como baños
romanos, algunos edificios y restos de calzada del III d.C. El Museo Grecorromano
acoge una excelente muestra entre la que destacan esculturas helenísticas,
frescos y una bella colección de figuritas de Tanagra. Este museo
está rodeado por un precioso jardín de esculturas. Después
de la visita al museo, es un buen momento para beber algo en Pastroudis,
un café griego de gran encanto.
No se puede dejar Alejandría sin visitar los hermosos parques
y jardines de esta ciudad como el Jardín del Palacio de Montazah
y los de Nusha y Antoniadis, ni el Museo de las Joyas que exhibe las joyas
reales de Mohammed Alí Faruk.
Para comprar se puede acudir a las tiendas y mercadillos del Barrio Atarin,
a los modernos comercios de St. Mitwalli o a los zocos de Midan Tahir.
EL DELTA DEL NILO
La ruta que va de Alejandría hasta el Delta del Nilo es aconsejable
hacerla por la carretera de la costa, para admirar el bello entorno. A
tan solo 30 kilómetros de Alejandría se encuentra Agami,
una ciudad típicamente veraniega con hoteles, restaurantes, discotecas,
etc. Está considerada como la Marbella egipcia.
Continuando por la costa, 17 kilómetros más adelante, se
levantan los restos del Templo de Abusir, dedicado al culto de Osiris,
con un faro ptolemaico semiderruido y vestigios de la antigua ciudad de
Taposiris. A poca distancia se encuentra el Monasterio de Abu Menas, construido
en 1959 y cuya entrada está presidida por dos torres gemelas. El
antiguo monasterio estaba dedicado a Menas un cristiano egipcio que murió
en Asia Menor por no renegar de su fe. Cuenta la tradición que
cuando sus restos volvieron a Egipto, en el lugar donde se edificó
después el monasterio, el camello que los transportaba no quiso
seguir adelante por lo que fue enterrado allí sin ninguna inscripción.
Tiempo después cada vez que algún animal o persona enfermos
pasaba por este emplazamiento sanaban por lo que acabó construyéndose
una iglesia por orden de Atanasio en el siglo IV, a la que se unió
una gran basílica 100 años después. La peregrinación
a este lugar se hizo muy popular levantándose una ciudad en torno
a la fuente del agua curativa. Todavía se pueden ver los cimientos
de la basílica y de la iglesia así como la cripta donde
descansaba el cuerpo del mártir, un baptisterio con una fuente,
el hospicio y el balneario.
Alamein, a 106 kilómetros de Alejandría, fue el campo de
batalla donde los Aliados al mando de Rommel, el zorro del desierto, consiguieron
vencer, en el conocido como Africa Korps, a las tropas nazis. Hoy se pueden
visitar los tres cementerios donde están enterrados los soldados
caídos en la batalla, el Museo Militar y los Monumentos a los Soldados
Desconocidos (el de piedra dedicado a los alemanes y el de mármol
blanco a los italianos). Cuidado con las playas de la zona, si no está
especificado que se puede bañar no lo haga, quedan minas del tiempo
de guerra.
Abukir es otro lugar conocido por la guerra. El almirante Nelson derrotó
en este lugar a la flota de Napoleón en 1798. Actualmente es famoso
por sus pescados y mariscos.
A 65 kilómetros de Alejandría se encuentra Rosetta, el
lugar donde fue descubierta la Piedra Rosetta con la que Champollion consiguió
descifrar los jeroglíficos egipcios. Aunque esta piedra está
en el Museo Británico este pueblo conserva otros atractivos como
las casas turcas de los siglos XVII y XVIII y varias mezquitas de gran
belleza entre las que destaca la de Zagulul.
Los cuatro monasterios de Uadi Natrum, fundados en el IV, tienen muros
de más de 10 metros de altura para preservar la vida ascética.
Los monasterios de Deir Amba Bischoi, Deir Amba Baranus, Deir el-Surjan
y Deir Abu Makar merecen sin lugar a dudas una visita. Sus monjes con
largas barbas y hábitos negros con capuchas bordadas en dorado
son cuando menos impactantes y las instalaciones, iglesias, hospicios,
refectorios, celdas y ksares, lugares donde los monjes repelían
los ataques de los beduinos, son impresionantes. No hay que pagar la entrada
aunque se espera un donativo.
Ya en el Delta del Nilo lo más hermoso es la vegetación
y los canales. Destacan también Mansura, con sus elegantes villas,
Mersa Matruh, ciudad con hermosas playas, una laguna y el "Baño
de Cleopatra", piscina natural donde se bañaba la faraona,
Sidi Abd el-Rahman, pueblo pesquero de gran encanto y Tanta, capital del
Delta con una impresionante mezquita de estilo turco dedicada al santo
de la ciudad, Said Ah-mad Al Badawi.
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